lunes, 26 de enero de 2009

El Barça se dispara en otra jornada redonda y Messi da su palabra de que él nunca se irá

Messi corre a la grada para celebrar uno de sus dos goles el pasado sábado ante el Numancia.
Al Barça cada día es más difícil que le ataquen por la espalda. Si echa la vista atrás, los rivales están cada vez más lejos, perdidos en la tabla, asfixiados por su ritmo y conscientes de que a media Liga ya no les queda más que luchar por clasificarse para la Champions. Uno a uno todos van cayendo. El Madrid aguanta...a 12 puntos. No da miedo. Ni por su juego ni por su afan de enredar con Messi. Leo no se toca. "No quiero irme de aquí. Soy feliz, lo tengo todo, no me falta nada", repite una y otra vez. Está mejor que nunca.

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